jueves, 2 de octubre de 2014


                    

  Una aventura de teatro audiovisual

La compañía Escenoteca lleva muchos años manteniendo una línea sólida y constante, construyendo un lenguaje y un universo propio, en el que se ha ido especializando en la teatralización de la narración oral, la búsqueda de nuevas experiencias sensoriales para los niños y un sentido divulgativo y pedagógico muy importante, pero presente solo después de la intención lúdica de cada montaje. Es decir, los niños con Escenoteca pueden aprender, pueden conmoverse, pueden encontrar una invitación a la creatividad y a la imaginación, pero, sobre todo, se lo pasan pipa.
El uso del croma para crear escenarios virtuales dispara la imaginación en un montaje lleno de ingenio
Todas estas premisas se cumplen en Los Cuentos de Gulliver, una de las propuestas más ambiciosas de la compañía y su aventura de teatro audiovisual más completa y contundente hasta la fecha. Y no solo es un éxito para Escenoteca, sino que probablemente se trate de una de las puestas en escena más sorprendentes en la utilización del audiovisual, dejando abierto un camino que, sin duda, tiene muchísimo recorrido. Además, lo mejor es que no es la tecnología, de la que es tan amigo José María Roca (La Imperdible), codirector junto a Pepa Muriel de este espectáculo, la que le da el valor por sí solo al montaje, sino el  ingenioso aunque sencillo planteamiento de una propuesta minuciosa y compleja desde el punto de vista técnico y teatral.
Estás viendo a la vez un espectáculo de teatro y una obra audiovisual en vivo
Escenoteca plantea en Los Viajes de Gulliver varios espectáculos al mismo tiempo. Mediante la técnica del croma y la retransmisión en directo, los dos actores del espectáculo, Antonia Zurera y Alex Peña, se van sumergiendo, literalmente, en distintos escenarios virtuales. Escenarios que muchas veces, a la vez, están siendo compuestos desde otro pequeño “mini plató”, en un juego de superposiciones entre la realidad y la virtual que también acerca al espectáculo conceptualmente al universo y el lenguaje del teatro de títeres. Sean reales o formados por millones de bits, al fin y al cabo estamos presenciando un maravilloso juego de teatro de objetos.
 
El resultado de este experimento es maravilloso. Por una parte, el espectador puede sentirse privilegiado al vivir en directo el uso de una técnica cada vez más usada en cine y televisión. El diálogo entre lo que se está creando en escena, el mini plató y la incorporación de imágenes es un constante reto para niños y padres, cuyo resultado se puede disfrutar en todo momento en la pantalla principal. Allí se va desarrollando la obra ya montada, con un lenguaje audiovisual que a algunos nos retrotraía a la televisión para niños de los ochenta, tan teatral, poética e imaginativa, con programas como La Bola de Cristal o El Planeta Imaginario.
El lenguaje audiovisual resultante recuerda a programas de los ochenta como El Planeta Imaginario o La Bola de Cristal
Para este primer acercamiento al croma -ya veremos si se trata de solo el primero- la compañía ha seleccionado un relato que le viene como anillo al dedo, el nada fácil Los Viajes de Gulliver de Jonathan Swift, un libro considerado con frecuencia como una obra infantil, pero que realmente se concibió por su autor, en el S. XVIII como una crítica aguda de la sociedad y planteamientos victorianos. Este trasfondo, cuyo componente crítico, aunque actualizado, se mantiene en la propuesta de Escenoteca, muchas veces ha sido eliminado para simplificar la novela. También se tiende a reducir las aventuras de Gulliver a su periplo por Lilliput, aunque en este caso los directores han decidido pasar por los cuatro viajes que aparecen en el libro: La Isla Flotante de Laputia, el País de los Caballos, el País de Lilliput y el País de los Gigantes.
Gracias al buen hacer de los dos actores, que sin duda han tenido que trabajar muy duro para encontrar la comodidad en medio de tanto vacío, al continuo cambio de escenarios, a la sucesión de juegos y trucos audiovisuales y a un ritmo escénico adecuado, el espectáculo es un plan más que recomendable para niños y para adultos. Mucho trabajo para llegar a la precisión que se alcanza, especialmente teniendo en cuenta la polivalencia de Zurera (o de Eva Gallego, que también actúa según la función), que interpreta a todos los personajes con los que interactúa Gulliver, pero además es manipuladora y asistente en escena durante todo el espectáculo, o considerando que la técnica -luz, sonido y realización en directo- la lleva una sola persona, en este caso Sergio Collantes. Si quieren disfrutar de un teatro para la familia diferente, aquí tienen una magnífica opción.
Les dejamos con el vídeo-resumen para que se hagan una idea.


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